Discurso de Beatriz Paredes, al registrar su Candidatura a la Presidencia del CEN del PRI PDF Imprimir E-mail

Explanada del PRI, 18 de enero de 2007

Discuros de Registro. Fotografía Utopía Visual

Compañeras y compañeros de Partido.

Amigas, amigos todos.

Compañeros miembros de las diversas organizaciones de nuestro partido y de su estructura territorial.

Deseo en primer momento, agradecer a los dirigentes de nuestras organizaciones nacionales.

Al dirigente de la Confederación Nacional Campesina;

Al dirigente de la Confederación de Trabajadores de México;

Al dirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares;

Al dirigente del Movimiento Territorial;

A la dirigente del Organismo Nacional de Mujeres priistas;

Al dirigente del Frente de la Juventud Revolucionaria; a mi amigo el Senador Alejandro Moreno,

El que con el uso de las facultades que les confiere la convocatoria, hayan tenido la gentileza y la generosidad de respaldar con la firma d esas organizaciones tan relevantes, nuestro registro, en el entendido que, como lo señala la propia convocatoria, la expresión de estos apoyos corresponde a una trayectoria institucional y no compromete la voluntad electoral de los consejeros que pertenezcan a estas organizaciones.

Quiero agradecer también a los representantes de 22 comités directivos estatales de nuestro Partido, en la misma condición que los compañeros a los que he hecho referencia, en cumplimiento de lo que señala nuestra legalidad interna.

Y a los más de cinco mil quinientos consejeros que en el diálogo interno, en el entusiasmo que despertó una candidatura que viene desde la base, han suscrito para acompañarnos en el registro a esta fórmula, a la fórmula de Jesús Murillo Karam y Beatriz Paredes.

Compañeras y compañeros:

En varios momentos relevantes de mi vida he recorrido el amplio solar de la explanada de estos edificios y he traspasado el umbral de sus puertas.

Ahora, en esta ocasión en que ustedes me acompañan, estoy convencida que esta presencia tiene un contenido y sentidos distintos.

Años atrás, vine a mi partido en búsqueda de oportunidades, en el deseo legítimo de cualquier militante, de representar mi organización política en contiendas electorales, con el propósito de alcanzar el poder para servir al pueblo.

Siempre he creído, que la política es el instrumento privilegiado de la civilización humana, para transformar la historia y es el medio para que quienes tenemos un compromiso social e ideológico podamos poner nuestras capacidades al lado de las expectativas de las grandes mayorías nacionales.

Nuestro Partido fue muy generoso conmigo. Con el respaldo de mis correligionarios arribé al Poder Legislativo, local y federal, y alcancé el honor más alto al que un amante de este Poder puede aspirar: ser Presidenta del Congreso de la Unión.

Con el apoyo de mis coterráneos y el respaldo de mi Partido alcancé el honor más alto al que un tlaxcalteca puede aspirar: ser gobernadora de mi entidad natal.

Como militante de una organización social y el respaldo de mi Partido, alcancé el honor más alto al que un cenecista puede aspirar: fui dirigente nacional de la Confederación Nacional Campesina y la primera mujer Secretaria General de esta organización.

Es por esto queridas compañeras, queridos compañeros, estoy convencida de que corresponde a esta etapa de mi vida, reciprocar al Partido Revolucionario Institucional las enormes oportunidades que me ha dado.

Por eso he decidido poner toda mi experiencia, mi disposición plena, mi pasión por la política al servicio de nuestro Partido y comprometer trabajo, visión y honradez en el compromiso de restablecer el tejido interno de nuestra organización.

Con una actitud respetuosa e incluyente, que propicie la reconciliación del priismo y en la construcción, a partir de los cimientos de nuestros propósitos originarios, lograr la construcción del PRI del siglo XXI.

Es por ello que declaro enfáticamente que la dirigencia del PRI no debe ser trampolín para satisfacer intereses de facción o de grupos o resolver apetitos personales.

Rechazo categóricamente cualquier pretensión de conseguir la candidatura a la Presidencia de la República a partir del uso de la Presidencia del Partido.

Beatriz Paredes no entra en ese grupo.

Es la hora de servir al Partido, no de servirse del mismo.

Requerimos de una presidencia del Partido abierta, con capacidad de diálogo con todas las corrientes, conocedora de los intrincados vericuetos de una organización política tan amplia como la nuestra.

Una dirigencia del PRI federalista, que reconoce el papel que juegan las regiones, los estados y los municipios, y apoya las dinámicas internas de las expresiones locales del Partido.

No más pretensiones de subordinar el protagonismo democrático y democratizador de las regiones. No más actitudes virreynales de los delegados del Comité Ejecutivo Nacional, que deben ser enlace, facilitadores de la cohesión nacional y no obstáculo para el mejor entendimiento.

El robustecimiento del federalismo partidario deberá nacer de la convicción que tenemos quienes somos militantes de la base, los que hemos hecho talacha desde el ejido, desde la comunidad, en la colonia popular, en los multifamiliares, en el sindicato, de que la fuerza de nuestro Partido se nutre de esta vigorosa participación.

Respeto a los comités directivos estatales y municipales, apoyo para su fortalecimiento; distribución transparente y oportuna de las prerrogativas nacionales.

No vamos a manejar las finanzas del Partido y el manejo de las prerrogativas de manera oculta, secreta o intrincada. Todo el priismo sabrá de dónde provienen y a dónde van los recursos.

Una dirigencia del PRI, que por venir de las bases tiene capacidad de reconocerse en ellas, de valorar su solidez y consistencia, de apuntalarlas para que ocupen los espacios que merecen.

Siempre he afirmado, y no es cuestión de coyuntura electoral o de discurso, que las bases de nuestro Partido son mejores que su cúpula.

Mi actuación corresponderá a la admiración genuina que tengo por nuestros auténticos militantes, los que abrazan al Partido por ideales y con el propósito de apoyar a sus orígenes, a su comunidad, al gremio, y con el propósito de servir a su país.

Quiero subrayar, compañeras y compañeros, que estoy convencida que la conexión de nuestro Partido debe de comprometerse de manera clara y llana con las nuevas generaciones.

Soy una militante que viene de la organización juvenil de nuestro Partido. Al amparo del Movimiento Nacional de la Juventud Revolucionaria, acompañando a un destacado militante político de nuestra organización, a Fidel Herrera Beltrán, empecé a participar en nuestra organización política, solicitando a los compañeros del antecedente del Frente Juvenil Revolucionario que constituyeran la cartera de Acción Indigenista en nuestra organización.

Aprendí, entonces, algo que ha sido mi definición, no sólo cuando fui joven, sino en el trato con los jóvenes compartir en la formación de los jóvenes y en impulso a las nuevas generaciones, un profundo compromiso social.

Como lo expresara alguna vez Salvador Allende: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción”.

En este esfuerzo de que sean los ideales y no el oportunismo lo que conduzca la participación, en el Partido, de los jóvenes, es que quiero ratificar un compromiso con las organizaciones juveniles de nuestro instituto político.

Y con todos los cuadros de jóvenes priistas, con aquellos millones de jóvenes que miran a nuestro Partido con desconfianza porque nos hemos alejado en la práctica, de sus genuinas aspiraciones y porque nuestro discurso no corresponde a sus expectativas, quiero señalar que en nuestro Comité Ejecutivo Nacional, el que vamos a presidir con el respaldo de los jóvenes y de las mujeres jóvenes de nuestro Partido, en toda la estructura de nuestro Comité Ejecutivo Nacional, tendremos acompañando un cuadro joven que vaya formándose en la conducción política del país y en la conducción y solución de los problemas.

Ratifico mi disposición de preservar y respaldar la autonomía de las organizaciones juveniles de nuestro Partido. Es fundamental que sean los propios jóvenes quienes decidan a sus dirigentes y no que los políticos adultos lleguen de repente a imponerles a un compañero que estuvo lejos de tener una militancia con las causas de los jóvenes de esa organización.

Quiero ratificar mi convicción, sin embargo, de que a las nuevas generaciones no sólo les motiva el acceso al poder, por el contrario, la política en nuestro país está muy desprestigiada.

Cuando a los jóvenes que no son militantes, a los jóvenes que no son simpatizantes, se les habla del PRI, lo primero que piensan es el que probablemente hay muchos priistas que han sido tocados por la corrupción.

La mejor manera de servir, genuinamente, como un puente entre el PRI y las nuevas generaciones, es un ejemplo de honradez y de integridad, porque sólo recuperando la credibilidad, vamos a lograr volvernos a enlazar con las nuevas generaciones, una agenda para la juventud del siglo XXI, una agenda que no permita que nuestros legisladores se amilanen cuando hay una reducción al presupuesto público de las universidades públicas.

Quiero dejar testimonio de mi reconocimiento a los compañeros diputados de la bancada priista, porque fue su batalla lo que permitió que no se redujeran los recursos de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Una agenda genuinamente vinculada por los jóvenes, que reconozca que uno de los gravísimos problemas que amenazan a la integridad social de nuestra juventud y de nuestras familias, es el crecimiento del narcomenudeo y el hecho que millares de jóvenes estén siendo socavados por la tentación de volverse adictos en medio de la desesperanza, en medio de la falta de oportunidades.

Ante la marginalidad y la miseria, la tentación de encadenarse al narcomenudeo está siendo presa de las grandes urbes y de grandes regiones de nuestro país, de nuestros jóvenes.

Por eso, desde aquí, convoco a todas las fuerzas políticas del país a que citemos a una gran conferencia nacional en contra del crimen organizado.

Es indispensable, que los partidos asumamos nuestra responsabilidad en los verdaderos temas que sacuden a la sociedad mexicana. No es permisible, de ninguna manera, que el Estado nacional, que los gobiernos locales, que los gobiernos municipales, se vean arrinconados por un flagelo que pone en tensión y debilita los valores más profundos del Estado mexicano, que supimos y pudimos construir los priistas.

Quiero decir que en nuestra estrategia a favor de los jóvenes fortaleceremos de manera muy clara nuestra política de capacitación.

Para mí la formación de cuadros, la apertura de oportunidades, de capacitación, a los militantes de base, a lo largo y ancho del territorio nacional es un asunto de la mayor jerarquía, por eso impulsaremos el fortalecimiento del ICADEP y por otra parte, vamos a establecer un sistema integral de capacitación que utilice todos los recursos tecnológicos modernos, y que nos permita llegar a lo ancho y largo del territorio nacional, al seccional más sencillo, al Comité Regional campesino del área más escarpada, con la organización de mujeres en cualquier conglomerado urbano, con nuestros cuadros que son regidores, presidentes municipales, legisladores locales, para que este sistema integral de capacitación del Partido acompañe la reflexión, la formación, la información y nos permita tener verdaderos dirigentes desde la base militante.

Queremos una conducción nacional que abra mayores espacios de participación política, social y económica para las mujeres. Los jóvenes y las mujeres quieren más espacios, los han conquistado con su trabajo, con su militancia. El Frente Juvenil y el organismo nacional de mujeres, dio una batalla en la pasada asamblea para que quedaran establecidos espacios políticos, por norma, para cuadros jóvenes y para cuadros femeniles.

Vamos a estar atentos, para que la letra estatutaria no se desvanezca, vamos a estar atentos para que no sean las suplencias o los últimos lugares de las listas con los que se cumplan las oportunidades para los jóvenes y para las mujeres.

Pero en el tema de la gran agenda social de los jóvenes y de las mujeres, el asunto crucial es el del empleo. El Partido tiene que tener definiciones muy claras para que la política macroeconómica no sólo esté atenta de las grandes variables macroeconómicas, donde los mexicanos debemos actuar con responsabilidad, sino ponga en el eje del instrumento de la política económica del Estado, el compromiso por reactivar la economía y generar empleos.

No podemos estar satisfechos con que la carátula de los programas de las grandes financieras internacionales le den palmaditas a los hombros a los funcionarios encargados de las finanzas. Lo que queremos es empleo, queremos que el dinero se reinvierta en México, queremos que haya más plazas de trabajo para todos.

Queremos acompañar a nuestros compañeros dirigentes obreros y a los compañeros trabajadores en su justo reclamo de que si no hay un alto a esta ala de carestía, es indispensable hacer una revisión de los salarios mínimos

Acompañamos a la Confederación de Trabajadores de México, en esa justa demanda y le pedimos a nuestros legisladores, que a través de las comisiones respectivas, puedan hacer un diálogo con quien sea necesario, de las autoridades federales y del mundo empresarial, y del sector servicios, que explique, que permita comprender este inexplicable ascenso del precio de la tortilla.

Nos parece fundamental que el Partido esté atento de los verdaderos problemas de la agenda nacional.

La gente, nuestros compañeros, nuestros militantes, quienes desde la base nos han seguido con lealtad en las buenas, en las malas, en las duras, en las maduras, están cansados de un Partido dedicado a la disputa entre sus personajes y a los dimes y diretes entre sus cúpulas.

Ese no es el verdadero tema del fortalecimiento del Partido.

Por eso, queridas amigas, queridos amigos, no voy a caer en ninguna provocación en esta campaña.

Para nosotros, tenemos la prioridad, por mi convicción feminista, por la solidaridad que he recibido de nuestras compañeras, porque fui factor importante para que se estableciera el Instituto Nacional de las Mujeres, para que quedara establecido en la legislación electoral la cuota para la participación femenina, porque he acompañado a las mujeres de todos los sectores y a las mujeres de nuestro país y el que las mujeres de todas las formaciones políticas tengan la certeza de que estando Beatriz en la Presidencia del Partido, el Movimiento de Mujeres Progresista tendrá una aliada y las mujeres de nuestro Partido una compañera.

La agenda social de las mujeres no es la agenda de las mujeres políticas.

Las mujeres del barrio, del multifamiliar, las mujeres de esas zonas inhóspitas de las grandes urbes en donde no hay drenaje y se transita por calles lodosas, las mujeres obreras que son despedidas o no son contratadas porque les aplican ilegalmente la prueba del embarazo, las mamás trabajadoras que no encuentran guarderías suficientes, las empleadas que buscan una oportunidad y que al salir a las nueve de la noche de su trabajo, tienen el terror de la inseguridad, en la que están sumergidas varias ciudades de nuestro país, las amas de casa que se angustian por la carestía de la vida, esas son las mujeres que vamos a representar. Con una agenda social, con claridad, en planteamiento de políticas públicas, en planteamiento de políticas legislativas y acompañándolas en sus demandas.

Es indispensable estar cerca de los jóvenes, de las mujeres y ser simplemente recíprocos, acompañar a nuestros compañeros militantes que de tiempo atrás han enarbolado las causas de nuestro Partido y a ese segmento social que injustamente o por una categorización han denominado la tercera edad.

Nosotros tenemos que estar con nuestros compañeros, doctorados de la vida, como yo les menciono, en sus preocupaciones justas, el gran tema de ¿cómo le vamos a dar seguridad social y oportunidades de vida digna a quienes ya aportaron todo por sus familias y por el país? es uno de los grandes asuntos a los que el Partido tendrá que aportar su talento y su inteligencia.

Nuestros compañeros, nuestros mayores, nuestros abuelos, tienen que saber que tendremos la solidaridad suficiente para acompañarlos en encontrar respuestas reales y no sólo demagógicas.

Queridos amigos, es indispensable contribuir a la recuperación y a la definición de la identidad política e ideológica del Partido.

¿Por qué lo digo aquí, en esta explanada, en donde tenemos la diversidad de lo que son los militantes de nuestro Partido?

Quisiera compartir con ustedes alguna reflexión. Me parece fundamental que enfrentemos la discusión verdadera hacia el interior de nuestro Partido. Discusión que nos lleva a formular una propuesta de vanguardia.

Como se citó en uno de los documentos presentados ante la cuarta Asamblea Extraordinaria. El advenimiento de la alternancia electoral significó el fin del régimen político con el que nos gobernamos en el siglo XX.

El PRI pasó de constituir el todo político nacional y se convirtió en una de sus partes.

Es entonces cuando se profundiza este reto que todavía no tenemos resuelto, es indispensable definir:  ¿Cuál parte es o quiere ser el PRI? ¿A quiénes representa nuestro Partido político? ¿Cuál es el propósito de su acción pública? ¿Cuáles son las causas que animan su lucha?

Y en consecuencia: ¿Cuáles son las posibles alianzas legítimas, congruentes y consistentes que el Partido debe establecer?

Se hubiera podido pensar que ante la alternancia, liberado el Partido de apellidos sexenales, ahora era soberano para determinar su rumbo. Sin embargo, no hemos culminado la tarea.

No hemos comprendido el mandato de la democracia social que se ha expresado en las diversas asambleas en las que ustedes y yo hemos participado, significa abrevar en nuestros orígenes y reencontrarnos con la corriente histórica que le ha dado consistencia en el devenir a nuestra formación política.

Yo ingresé en el Partido, estimados amigos, cuando al frente de nuestro instituto político estaba don Jesús Reyes Heroles, y estoy convencida de que nuestra corriente histórica recoge los principios luminosos de la generación del 57 del siglo XIX, y nuestra concepción del liberalismo.

Asimismo, por mi militancia en la Confederación Nacional Campesina, un organismo de clase, fundado por el general Lázaro Cárdena, estoy convencida de que nuestra corriente histórica se nutre de la trayectoria de las vocaciones de justicia social, reivindicatorias del siglo XX mexicano.

Habiendo sido, gracias a mi partido, titular de uno de los poderes de la República, aprendí también que aún en la oposición los priistas tenemos la aptitud de comprender la grandeza de las instituciones nacionales y procurar con nuestra congruencia que no se envilezcan.

Quiero recordar, ante ustedes, un pasaje de Jesús Reyes Heroles. Decía don Jesús: “En efecto, hay dos liberalismos que han tenido carácter universal, el ético-político y el económico-social”.

“El primero se refiere al establecimiento de las libertades espirituales y políticas del individuo, la libertad de conciencia, la libertad de manifestación, de las ideas habladas o por escrito, la libertad de movimiento, la inviolabilidad de la persona y del domicilio, la libertad de reunión y asociación y otras libertades de carácter espiritual o político”.

“Y el liberalismo económico-social que establece la libertad de concurrencia, la libertad de competencia y la libertad de contratación”.

Entre ambas, entre las libertades espirituales y políticas y las económicas, se encuentra la libertad de trabajo, que siendo en rigor una libertad espiritual, libertad de vocación, se traduce en algunos aspectos en una libertad económica.

Nuestros constituyentes, al consignar el intervencionismo en materia social, vinieron a regular las llamadas libertades económicas, pensando que sólo así era posible aproximarse a la justicia social y hacer asequibles y valederas las libertades espirituales y políticas, esto es, plantearon la conveniencia de luchar contra la necesidad, pues sólo liberando al hombre de ésta se le puede hacer auténticamente libre.

Por eso, la Constitución del 17 tuvo una clara definición en torno a la participación del Estado y definió un régimen de economía mixta.

La base de este intervencionismo social y de esta superación del típico liberalismo económico, consistió en sujetar estas libertades económicas a la función social.

Si abrevamos en nuestros clásicos, si recogemos nuestros orígenes, si nos comprendemos a nosotros mismos como parte de un continuo, que a lo largo del siglo XIX y del siglo XX forjó las instituciones nacionales, vamos a entender que es el momento, el siglo XXI, de pugnar por la cuarta etapa del Partido Revolucionario Institucional.

Vamos a construir el PRI del siglo XXI que, reconociéndose en el espejo de su historia, también sepa liquidar las oscuridades que a veces hacen que nuestro pueblo regatee nuestros aspectos positivos.

Y quiero proponer, y ese es mi planteamiento a la sociedad y a la militancia partidista, a los consejeros que votarán en la próxima elección, que esta opción nos lleve a reencontrarnos con las posiciones más progresistas de nuestro Partido, con las reivindicaciones de las causas sociales mayoritarias y que asumamos un compromiso desde el ala de centro-izquierda dentro de la legalidad.

Un Partido que recientemente consideró como estrategia válida ofertarse como una opción de centro, lo que llevó a que el electorado no tuviera la precisión de cuáles eran nuestros planteamientos y generó confusión en nuestra propia militancia.

Nos olvidamos de que en la política, el único centro válido, es en el ámbito de la construcción de pactos mayoritarios que realiza un gobierno victorioso que busca consolidar una mayoría, lo cual no es el caso de un Partido en lucha por el Poder, que por definición primero se polariza y, en todo caso, después puede relativizar algunas posiciones para asegurar alianzas triunfadoras.

Para eso es muy importante identificar en qué momento político se encuentra nuestro país y en qué momento político se encuentra nuestro Partido.

Querido compañeros, estamos en el siglo XXI, las formas tradicionales de hacer política en el siglo XX, nos dejaron enseñanzas y lecciones. Yo soy una militante de larga data. Respeto a nuestros militantes, pero lo que me ha permitido comprender el pulso de mi país es que no niego la realidad por mis deseos. Yo digo que las nostalgias son muy bonitas sólo en los tangos, que en la práctica política la objetividad en el análisis y la capacidad de adaptación es lo que le ha permitido, primero al PNR unificar a la nación, después al PRM hacer una gran alianza de clases sociales y, después al PRI, constituir las instituciones nacionales que le han dado soporte al Estado mexicano contemporáneo.

La capacidad de adaptación y la capacidad de cambio, que nos exigen en este momento, que nos reclaman en este momento, que nos reconozcamos como lo que somos y, lo reitero de una vez, somos la primera fuerza política electoral en el territorio nacional.

No repitamos la frase, de que somos la tercera fuerza política, porque no se sustenta en los datos. Tuvimos el tercer lugar en la elección presidencial. Hay que aprender de los errores y de la circunstancia contextual en la que se dio esa elección, pero seguimos siendo el Partido que tiene un mayor número de compañeros militantes gobernadores; seguimos siendo un Partido que tiene un mayor número de militantes legisladores locales; seguimos siendo el Partido que tiene un mayor número de regidores ante ayuntamientos y presidencias municipales.

Somos la primera fuerza electoral territorial. Tenemos que hacer un análisis objetivo del por qué ha habido un descenso en las votaciones que nos favorecen; tenemos que tener capacidad autocrítica y crítica, pero no de autoflagelación.

La denigración no debe seguir rigiendo en el comentario de los priistas. Es fundamental que levantemos la mirada, avizoremos el horizonte de futuro y le digamos a la nación que somos el Partido que tendrá la capacidad de reformarse, de construir su cuarta etapa para ser el PRI del siglo XXI.

Los invito a construir el PRI del siglo XXI.

Los invito a construir un Partido firme y digno en la oposición, con capacidad de conciliar cuando sea necesario por el bien del país, pero defendiendo siempre los intereses de las grandes causas populares.

Los invito pues, a que el 18 de febrero, Jesús Murillo Karam y su compañera, podamos conducir con la experiencia de un militante leal a su organización política; de un hombre que desde su dirigencia política impulsó el relevo generacional en su estado natal; de un político que representó a nuestro Comité Nacional en la elección más compleja del altiplano de México y acompañó al priismo mexiquense en el triunfo electoral, los invito a que con Murillo Karam y Beatriz Paredes lleven al compromiso popular, a la experiencia, a la inclusión, a la apertura y a la visión de futuro, a dirigir el Partido Revolucionario Institucional.

Muchas gracias.

Biografía

Beatriz Elena Paredes Rangel (Tizatlán, Tlaxcala, 18 de agosto de 1953). Cursó estudios de Sociología en la Universidad Nacional Autónoma de México, inició su carrera política a los 21 años de edad, al ser electa Diputada al Congreso de Tlaxcala entre 1974 y 1977, posteriormente fue Diputada Federal, llegando a presidir la Cámara de Diputados y a responder uno de los informes de gobierno de José López Portillo...
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